Los anuncios de ING Direct

26.Nov.2009 | Publicado por Ortega en Publicidad, Televisión

El mundo de la publicidad me resulta fascinante. Fascinante del mismo modo en que pueden resultarlo las clases de defensa personal cuando eres el único hombre que asiste, esto es, muy prometedoras pero mayormente dolorosas. Y esto se debe a que un sector tan complejo y poderoso como el de la publicidad parece englobar a empresas capaces de auténticas obras de arte comparables al cine de Stanley Kubrick mientras que otras perpetran atrocidades indiscriminadas que le dejan a uno un regusto así como a bocadelia en segunda degustación.

Curiosamente, estas atrocidades funcionan jodidamente bien en el mundillo publicitario, ya que alcanzan con creces el principal objetivo de un anuncio: que el cliente recuerde y distinga la marca. Joder, qué si lo consiguen. Me apostaría un cuerno a que mucha gente es incapaz de recordar la empresa qué se sacó de la manga no ha mucho aquella genial primera acción de publicidad viral en España que fue “Amo a Laura“, pese a que estuvo en boca de todos durante meses, pero el 90% de los lectores podrán recitar de memoria qué compañías de seguros del automóvil alzan puercoespines disecados cual reyes de la selva, hablan con los ambientadores para el coche o utilizan omnipresentes cromas rojos y teléfonos por control remoto en sus anuncios. Efectivamente, el sector de los seguros al completo parece haber contratado a la agencia Corkie’s para sus campañas creativas.

Y es una lástima. Personalmente me gusta la publicidad, me encantan las ideas originales y cómo quienes las desarrollan tratan de jugar sutilmente con mis emociones para dirigirme hacia su producto. Hay gente brillante y muy inteligente devanándose los sesos en el día a día (y probablemente manteniendo una elevada ingesta de vodka en horas de trabajo, particularmente durante los brainstormings) produciendo campañas publicitarias impactantes (ojo, esta es NSFW), divertidas y originales que a menudo acaban en el olvido.

Ahora, si hay un spot televisivo que no soporto, si hay algo que me hace rechinar los dientes cada vez que cambio de canal y me topo con ello, además de la jeta de la Esteban y otra calaña coprofílica por el estilo (a quienes más tarde o más temprano dedicaré unas líneas), es sin lugar a dudas el puto “Yaa lo sabíi-i-a” de los anuncios de ING Direct. Puede que el jingle funcione, tal vez incluso hayan logrado aumentar los beneficios de la empresa en estos tiempos de crisis a base de lavar la mente al personal con su soniquete subliminal, hasta es posible que la mente pensante tras semejante atentado visual haya sido ascendido y sea mirado con reverencia y admiración por sus colegas de profesión, pero vive dios que el andoba en cuestión se merece un buen par de hostias, o tal vez tres, y a poder ser que quien se las dé lo haga entonando un “Paara que apree-e-ndas“.

Y ahora vas, y lo cascas.

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