No tengo nada que decir al respecto de la gente que se deja barba. Pero cuando hablo de barba, hablo de pelo suficiente como para llamarlo así. Como Mariano Rajoy, una buena barba la suya. O como el Duque, a medio afeitar, pero también una señora barba.
¿Pero qué pasa con esa gente que tiene cuatro pelos que no le tapan media cara y se los dejan crecer? Generalmente son los freaks, los perroflautas o incluso los de “familia bien” que escuchan a Macaco y están sensibilizados con el cambio climático y no terminan la universidad ni pa Dios, los que lo hacen, pero pueden darse casos en cualquier otra etnia urbana. Se los dejan crecer para hacer volumen, para hacer como que tienen, pero en realidad no es así. Los pelos crecen, se empiezan a rizar y en ellos se quedan las amigas y el aceite de los bocadillos de media mañana. ¿Qué pasa, creen que tienen el suficiente pelo como para hacerlo? ¿Será qué sufren una mutación del síndrome Iñaki Anasagasti* que afecta a la barbilla?
Rajoy digo yo que se la deja para disimular la papada. El Duque para parecer más rudo. ¿Pero qué se supone que quieren conseguir los que no tienen suficiente pelo para dejarse barba? Es una cuestión que yo no sé responder.
* El síndrome Iñaki Anasagasti es aquel que sufren todos aquellos seres humanos -varones, generalmente- que para disimular su calvicie utilizan un peinado llamado “cortinilla” y con el que imaginan que ya no se nota que están calvos.
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- Pues por ahora ninguno, pero dale tiempo...
Es por pereza.
Fdo: Uno que se siente identificado y no pertenece a ninguna de las tribus descritas (o eso quiere creer).